lunes, 9 de julio de 2012

prototype 2

El guión del juego es altamente cinematográfico, especialmente en los interludios cinemáticos, en un opresivo blanco y negro que delata uno o dos colores fuertes, como el rojo de la infección, donde vamos conociendo a Heller y nos hacemos uno con él en su ansia de vengaza. Heller, a diferencia del Mercer de la primera parte, que es más melancólico y moral, se antoja brutal, amoral y carente de escrúpulos. En este sentido son muy divertidas sus apreciaciones verbales durante las partidas. En realidad, todo el juego está teñido de amoralidad, dado el contexto de estallido vírico, donde las personas se cosifican y se reducen a problemas o activos útiles. La Blackwatch (brazo armado de GenTek, creadora del virus) campa por Nueva York a sus anchas, aplicando junto al ejército una ley marcial que recuerda a la Europa ocupada por los nazis. La atmósfera, pues, está muy lograda en cuanto a opresión y pesimismo general. Y Heller encaja perfectamente como factor compensador, vaya...

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